COCINA TERAPÉUTICA, LA COCINA COMO TERAPIA

 

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La cocina terapéutica no es una disciplina, es una idea, un concepto…algo que sucede.

Los beneficios de la actividad culinaria son cada vez más destacados desde diferentes perspectivas: combate el estrés, promueve la comunicación interpersonal, estimula las vivencias lúdicas y creativas…

“Cocinar por el placer de cocinar” comporta una singular experiencia sensorial: la materia se transforma en algo de deliciosa apariencia y sabor, que además puede compartirse.

Muchas personas, cuando tienen trastornos tan comunes como la ansiedad, preocupaciones, estrés, depresión, dolencias psicosomáticas, o de cualquier otro tipo, recurren a concentrarse en la cocina. Poner todo el esfuerzo y concentración en esta actividad, o arte, para muchas personas es un gran remedio para superar estos estados y seguir adelante con la vida.

La cocina se ha convertido en una vía de escape y esparcimiento para conseguir propósitos en la vida, para acabar con aquello que nos preocupa, plantearse retos y conseguir éxitos.

Algunas personas cuando están experimentando ciertos problemas tienen dificultades para aceptar su estado y aunque tienen la necesidad de solucionar sus problemas no tienen la energía para sanarse. Si nos centramos en una alimentación que cubra todas nuestras necesidades, podemos lograr que el cuerpo esté acorde con nuestro propósito de vida. Si ponemos atención en una alimentación que aporte a la mente mayor claridad, flexibilidad y rendimiento intelectual, nutriendo el sistema nervioso en profundidad, crearemos un mayor enfoque y seguridad en la vida.

En definitiva si ponemos consciencia en nuestra alimentación para llegar hasta nuestras emociones, equilibrándolas, a través de platos sensoriales, sanos, suculentos y llenos de sabor, estaremos accediendo por un camino más fácil a nuestro estado natural de salud y bienestar.

Pero si además de alimentarnos de forma consciente damos el paso de cocinar nuestra propia comida, estaremos haciéndolo de una forma divertida.

Cocinar es un remedio natural para sanarse, podemos resolver y afrontar problemas mientras estamos pendientes de los ingredientes que vamos a utilizar en la comida que estamos elaborando. Al pensar en temas agradables como la comida y la satisfacción de elaborar un plato exquisito, la mente se para, nos sentimos útiles, crece nuestra autoestima y valoramos más todo lo que tenemos, aumentando así la seguridad en nosotros mismos

La cocina es una opción que se puede presentar a la hora de seguir adelante a pesar de los problemas o preocupaciones que tengamos en mente durante los periodos difíciles.

Muchas personas temen meterse en la cocina, bajo la presunción de que no saben cocinar, no tienen paciencia, no les gusta,…Y es curioso porque una vez que prueban comienzan a perder los temores, a atreverse a mezclar productos y sabores y en definitiva a disfrutar.

Utilizar la cocina para combatir el estrés y la ansiedad no es algo realmente nuevo. En Estados Unidos, se llamó a esto “Cooking therapy”, y mucho se ha hablado sobre sus múltiples aplicaciones en tratamientos psicológicos.

Se comprobó que cocinar:

@ Beneficia la salud física y combate el estrés

@Aumenta la autoestima y la satisfacción personal

@Mejora capacidades como la memoria, el equilibrio, la coordinación, la atención y  la concentración

@ Aumenta la conciencia sensorial y la capacidad de planificar y organizar

@ Aumenta la creatividad y potencia el ingenio.

@ Perfecciona las habilidades de relación

@ Permite conectar a las personas con su capacidad para divertirse y distraerse de sus problemas

@ Aumenta la psicomotricidad fina, la coordinación y la conciencia sensorial, poniendo de manifiesto todos los sentidos.

En definitiva cocinar contribuye a la salud mental y cognitiva de quien cocina.

Además cocinar es una buena terapia relacional, poner en práctica una receta junto con amigos, familiares, o incluso con nuestra pareja, es una forma original y divertida de aprender a convivir, relajarse y compartir las tareas. Nos puede ayudar a estrechar lazos de amistad, potenciar la comunicación, o simplemente encontrar otras maneras de relacionarnos. Puede mejorar la capacidad de escucha, de cooperación y de ayuda mutua, además de aprender a convivir, compartir experiencias y conocimientos, estrechar lazos, limar asperezas, mostrar paciencia, tomarlo como un juego y en definitiva, relajar y disfrutar al máximo de ese espacio de tiempo y de ese plato que exige una degustación conjunta. Es, sin duda, el mejor remedio natural para sentirse útil y valioso.

Cocinar con los niños es otra de las posibilidades de la cocina como una terapia beneficiosa para todos. A los niños les encanta cocinar, ser artífices de su propia comida. Que los mayores se coman las cosas que ellos han cocinado les da mucha autoestima y seguridad en sí mismos. Además aprenden a trabajar en equipo, se relajan, aprenden a ser responsables de su cuidado personal, desarrollan su creatividad y su sentido del logro y se sienten felices de poder estar cerca de sus padres. También cuando cocinan los niños se vuelven más abiertos a probar todo tipo de comidas, a valorar el esfuerzo y el trabajo de los demás y plantean menos problemas a la hora de alimentarse.

Cocinar nos permite sanar muestro cuerpo, equilibrar nuestra mente y armonizar nuestras emociones, es una gran terapia que pasa a convertirse en un gran placer.

 

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