El vacío que somos

 

 

Para, detente, respira, inhala, exhala…

Mírate, cuídate, quiérete, ámate

No hay ningún lugar al que ir, nada que hacer, ya has llegado, ya estás en casa…

Lo sé y seguro que tú también lo sabes, pero es tan difícil permanecer ahí. Vivir en el momento presente es algo que requiere práctica, requiere voluntad, requiere compasión…

¿Cómo podemos conectar con nuestra creatividad, con la esencia que habita en cada uno de nosotros si no es parando, respirando, sintiendo?

Me asusta parar, me asusta el vacío, ese lugar donde no hay nada que hacer, nada que sentir, ningún lugar al que ir, ninguna meta que conseguir. La imagen para mí es estar sentada esperando que la muerte venga a visitarme y dejar que el tiempo se escape entre mis dedos, para después arrepentirme de aquello que no hice

Cuando la vida nos pone en situaciones en las que realmente no hay nada que hacer. o no se puede hacer nada, es cuando entramos de cabeza en ese vacío, en esa futilidad, en ese lugar aterrador que somos nosotros mismos

Como conseguir poder entra ahí sin juicio, solo observando, sintiendo, sin luchar, sin querer cambiar nada. Es una línea tan fina…

Cuando tengo el regalo de conectar con ese lugar, no hay conflicto, no hay pensamiento, solo te dejas, permites que la vida te viva, no eres tú y al mismo tiempo eres todo. En ese espacio todo es posible, cualquier posibilidad, cualquier cosa

Pero estamos luchando constantemente sin parar y en esa lucha van cayendo las hojas del calendario de nuestras vidas, sin posibilidad de ser vividas, o sentidas, solo vidas pensadas…y cuando nos damos cuenta y queremos cambiar, nos falta la energía, la voluntad, o la esperanza para reinventarnos.

O tal vez tenemos la suerte de que la propia Vida nos empuje “como un aullido interminable”

Es muy interesante investigar la forma de poder entrar en ese espacio que somos, a pesar del miedo, a pesar de los obstáculos, de las creencias, de las mentiras. El mayor problema es que nos convencieron de que es un camino al que no podemos acceder por nosotros mismos, parece que siempre falta algo, o alguien, para poder entrar ahí

Luchamos desmesuradamente para convencernos de que ese espacio es algo ajeno a nosotros

ilusos…

eso es lo que somos, ya estamos ahí, ya hemos llegado, ya estamos en casa, nada nos falta…

 

 

 

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